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Enjoy craftbeer

¿Repasamos las mejores opciones entre los cientos de cervezas de Navidad que inundan el mercado por estas fechas?


Si la Navidad es época de tradiciones, te proponemos una más: probar alguna que otra cerveza de Navidad.

Los belgas las llaman Bière de Noël. Los alemanes, Weihnachten Bier. Los británicos, Christmas beer o Winter Warmer. Tú llámalas como quieras.

Casi todas tienen en común una concentración alcohólica mayor de lo habitual y un toque dulce y especiado. Pero, ¿cuál elegimos? Ahí va una pequeña selección de lo mejorcito que puedes encontrar para encarar diciembre con auténtico espíritu navideño.

Mikkeller cervezas de navidad

MIKKELLER:


Las cervezas navideñas se acoplan bien a la filosofía de series cortas e innovadoras de los daneses.

Y el resultado de fusionar tradición y vanguardia son verdaderos postres líquidos.

Mikkeller tiene hasta diez recetas navideñas. Desde sabores más clásicos como la Krampus, una imperial christmas stout, a la Ginger Brett ipa, que como su nombre indica lleva jengibre y levadura Brettanomyces (de la que hablábamos la semana pasada).

Vamos a elegir cuatro que nos parecen especialmente interesantes:

Ris a la M’ale:


Juega con el nombre de un postre típico danés. Una especie de arroz con leche con nata y almendras molidas, que se sirve con una salsa de cerezas.

En el engrudo va, normalmente, una almendra entera y el que la encuentra tiene un premio. Como con el roscón de reyes, vamos.

La cerveza recuerda en el aroma al arroz con leche. Es dulce, como todas las birras navideñas, pero compensa al final con un toque de cereza ligeramente ácida. Nos gusta porque usan arroz en la receta y lo dicen.

Por cierto: este 2017 han doblado la cantidad de cereza respecto al año pasado y se nota.

Cervezas de Navidad Mikkeller

Santa’s Little Helper:


Santa’s Little Helper es el nombre del perro de los Los Simpsons, pero también es una etiqueta habitual entre las cervezas de Navidad.

Los yankies usan mucho la expresión. Por ejemplo, Port tiene una imperial stout con este nombre.

Pero la que hoy nos interesa es la de Mikkeler: una quadrupel de inspiración belga por su carga de especias.

Es lo que mandan los cánones para estas fechas. Sus 10.9 grados calientan el espíritu navideño que da gusto.

Cervezas de Navidad
Cervezas de Navidad Mikkeller

Red / White Xmas:


Toda una sorpresa. No solo la lata tiene un punto, la receta es especial. Mezcla entre una red ale y una witbier.

El paso por boca es sencillo y el retrogusto te hace desear unas galletas. De jengibre, a poder ser.

Un buen ejercicio de cata es compararla con la Hoppy Lovin’ Christmas Ipa, que lleva jengibre y acículas de pino.

Drinking in the Snow:


¿Es una cerveza, un refresco, una broma? Puede ser el invento del siglo.

Y todo lo que esperas en una cerveza de navidad: cuerpo, dulzor, toques cítricos y una cierta carga alcohólica, que en este caso es pura ilusión.

La Drinkin in the Snow tiene un 0,3%. Es una sin. Y el caso es que está buena.

Cervezas de Navidad belgas

CLÁSICAS BELGAS:


Donde más tradición tienen las cervezas de Navidad es en Bélgica. También es dónde más estilos y cerveceras existen. No te costaría demasiado encontrar un centenar de nombres.

Pero vamos a quedarnos sólo con tres. Todo muy clásico y alcohólico.

St. Bernardus Christmas:


Si te gusta la St. Bernardus 12, te encantará.

Es la versión tuneada con especias para las fiestas. En la abadía varían ligeramente la receta cada año, lo que la hace más divertida de probar.

Además, da pie a guardarlas de año a año en la despensa y hacer comparaciones. Las cervezas de Navidad, por su alta graduación, son buenas para la guarda.

Cervezas de Navidad St Bernardus Christmas

Por cierto, la Christmas Edition gana cuando lleva un rato en la copa. La melaza fermentada hace que se parezca a un refresco mientras la sirves y merece la pena dejar que se asiente antes de beberla. El dulzor y el alcohol (10%) se equilibran y empieza a entrar como la quadrupel que es.

Bush Noël:


Presumía en su tiempo de ser la cerveza de Navidad más alcohólica.

Tampoco es que sea un argumento de peso, pero sus doce grados son una referencia y se dejan notar en la garganta.

También tiene otros matices que ofrecer: el aroma a pera, por ejemplo, es llamativo. A los aficionados a las cervezas belgas les parecerá una dubbel muy subida de grados.

Cervezas de Navidad Bush Noel

De Ranke Pere Noël


No va a ser todo clasicismo. La Pere Noël es una receta sorprendente.

Son solo 7 grados en un cuerpo ámbar, con carácter y muy amarga. Es maltosa, lleva Pale, Munich y Caramel, y va servida de lúpulos Gold y Hallerbrau.

Aunque el secreto es el regaliz añadido. Le da personalidad.

Cervezas de Navidad Pere Noel

PURA VANGUARDIA:


Lervig:


Volvemos al presente, a la vanguardia.

Los noruegos proponen con esta Xmas Shake IPA una opción refrescante, cremosa y con un toque final dulce.

Está muy bien integrado, no empalaga.

Resumiendo, es un ipa turbia con fruta tropical y un toque de vainilla. Una propuesta moderna.

Cervezas de Navidad Lervig

Así lo explican ellos mismos. “Estábamos cansados de todas esas bombas de caramelo tan típicas de la estación, así que nos hemos lanzado a hacer un batido con mucha lactosa, vainilla y cítricos”. Reconocen que «no es la típica cerveza de Navidad”, pero es una pasada.

Si te aburren las Bières de Noël, lánzate a esta frikada. Mango y fruta de la pasión para un Olentzero en bermudas.

Het Uiltje:


El pájaro loco de Haarlem se desmarca este invierno con Most Wonderful Time for a Beer.

Es una especie de gruit, la mezcla de hierbas que se usaba para la cerveza antes de que se adoptase el lúpulo de manera generalizada.

Se va hasta los 10 grados y es una joyita navideña.

Het Uiltje Cervezas de Navidad

Es una cerveza contracorriente. De inspiración medieval, casi sin lúpulo y cargada de botánicos.

Una vez más vemos raiz de regaliz entre los ingredientes. Y malta Maris Otter, que es casi sinónimo de aceptación por el gran público.

La verdad es que es un birrote. Y según retan a comprobar estos holandeses “afrodisíaca”.


CLASICISMO BRITÁNICO:


St. Peter’s:


Terminamos el paseo por las birras navideñas con calma, con el buen hacer de la ortodoxia británica.

St Peter’s no busca sorprender. Quiere agradar con un trabajo redondo y su Christmas ale es todo un ejemplo.

St Peters Christmas ale
St Peters Christmas ale

Es una strong ale con un punto especiado. Toffee y caramelo para repartir. Sin florituras.

Lo que te quieres llevar a la boca mientras miras frente a la chimenea como nieva al otro lado de la ventana.


Y después de este repaso, ¿con cuál te quedas? ¡Felices y cerveceras fiestas!
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¿Y si nos permitimos el lujo de probar las cervezas más caras que se nos ocurran? Una detrás de otra. Y con algo rico para picar…


Ése fue el detonante de la última cata cervecera del bar Singular de Bilbao. ¿Quieres ver lo que ocurrió?


Las copas se llenaron de perlitas muy complicadas de conseguir por ser producciones muy cortas y selectas.

Y prohibitivas. Por qué negarlo.

Sus precios se salen de lo asumible en el día a día. Pero de vez en cuando apetece darse un capricho, ¿no? Toma nota para cuando quieras darte un gustazo:


Brewdog Everyday Anarchy


Sabino, alma mater del bar Singular (Lersundi, 2. Bilbao), fue el anfitrión de esta cena con un claro hilo conductor: beber cervezones muy caros. Sin medias tintas.

Normalmente las catas tienen un fin más mundano: comparar diferentes recetas de un mismo estilo o repasar los estilos de un país o de un fabricante. Pero ésta fue puro vicio.

La primera joyita que descorchamos fue una de esas rarezas con las que Mikkeller nos sorprende de vez en cuando.

Los daneses rompieron el hielo con una cerveza fermentada con levadura Brettanomyces, levadura de Champagne y enzimas que potencian la conversión de los azúcares de la malta en alcohol. El resultado es una cerveza seca que se envejece después en barricas de Champagne.

Las levaduras salvajes como la Brett dan un toque de complejidad muy interesante. El precio que paga el productor por ello: arriesgarse a fermentaciones indeseadas.

Pero cuando miras al peligro a los ojos y le retas voluntariamente, las cosas cambian.



Mikkeller Nelson Sauvin


La Mikkeller Nelson Sauvin, añejada en barricas de champagne, es una de esas birras excéntricas. Muy carbonatada, seca como un buen cava y con toques a uvas pasas y aromas propios del vino.

O la adoras, o la odias.

Su secreto está en que el lúpulo Nelson Sauvin aporta los aromas de la uva sauvignon blanc. Y quedan atrapados en la voracidad del brett durante la fermentación.

El maridaje  fue un lomo ibérico de bellota de Joselito.




Y tras la extravagancia, llegó la anarquía. ¿Lo quieres raro? Toma caña y media:

Everyday Anarchy de Brewdog tiene poco de «everyday» y mucho de «anarchy». Se elaboró fugazmente una vez en 2014 y acaba de salir otro lote al mercado.

Es una imperial saison que ha pasado un año en barrica. A lo loco. Saison y añeja.

Maltas Extra Pale, Cara Wheat y Rye junto a lúpulos Motueka, Saaz y Bobek. El resultado es una cerveza pintada de cobre viejo y 10.3 grados.

Los 355 días de guarda en barricas de vino blanco francés le dan carácter. Y el maridaje fue insuperable: la tosta de bacalao ligeramente picante elevó a la Brewdog a los altares.


Brewdog Everyday Anarchy

Brewdog Everyday Anarchy

Tercer capítulo para una de las mejores cervezas que te puedes llevar a los labios. Apunta el nombre de la cervecera si no lo conoces: Struise.

Estos belgas flamencos de Vleteren miman todo lo que pasa por sus manos. La Pannepot Gran Reserva Cask Strength Calvados no podía ser menos.

Ojo, porque estamos ante un diamante de muchos quilates. Esta Pannepot es a la cerveza lo que un buen Oporto al vino. Otro nivel. Y se parece mucho más de lo que crees a los mimados caldos portugueses.

Pannepot Gran Reserva Calvados

Struise elabora tres tipos de Pannepot: la ‘normal’, la reserva y la gran reserva. La Pannepot Cask Strength es una edición especial que pasa cinco años en barricas de calvados antes de ser embotellada. Sí, cinco.

Una maravilla de producción limitadísima y casi imposible de conseguir que combinamos con una foccacia de roast beef. Otro acierto.

La salsita del bocadillo resaltaba la copa y la cerveza limpiaba el paladar. Podrías quedarte para siempre en ese bucle.


Bar Singular de Bilbao

La cuarta cerveza fundió a negro al personal. Imperial stout americana de las que tienen club de fans.

¿Que no hay gruppies de la Prairie Bomb!? Pues hay que fundarlo.

El petroleo torrefacto de los chicos de Tusla es un espectáculo.

Añejada junto a granos de café, vainilla, chocolate y guindillas, evoluciona a medida que gana temperatura y no hay quien la pare.

La papada de cerdo de Joselito que la acompañó no le restó ni un ápice de fuerza y eso que es grasa pura.

Ésta es una cerveza de quitarse el sombrero, señores. Por algo tiene 100 puntos en Ratebeer.


Praire Bomb!
Praire Bomb!

El fin de fiesta lo puso la Imperial Stout Eclipse de Fifty-Fifty.

La casa elabora muchas versiones diferentes de esta cerveza, en tiradas muy cortas. La que pudimos probar, añejada en barriles de rye bourbon es una edición de 2014.

Tras la crianza en madera, las botellas tienen otros tres años de guarda. Y sigue mejorando. Porque donde hay cimientos, es fácil construir.


Eclipse Imperial Stout

Y el debate esta servido: ¿es mejor la Eclipse o la Bomb!? El toque de miel de la primera hacía que los presentes se decantaran hacia una u otra.

Y ahí se enredó la conversación, con la tabla de quesos que Sabino puso sobre la mesa.

Pero cuéntanos tú:

 ¿Te has dado últimamente algún gustazo cervecero de cuyo precio no quieres acordarte?
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Richard Burhouse, creador de Magic Rock, ha pasado una semana en Euskadi para cocinar una colaboración con Basqueland Brewing Project y compartir dos tap take over de la marca en Bilbao y Donosti.


Así que aprovechamos para charlar un rato con él. En seis años, Magic Rock ha pasado de ser una pequeña cervecera en un rincón de la empresa familiar a convertirse en uno de los grandes de la craft beer europea. ¿Cómo ha ocurrido?

Ha llovido desde que levantaron la persiana en 2011. Sobre todo en su casa de Huddersfield, corazón de West Yorkshire y cuna de las bitter inglesas más tradicionales.

Pero ya no son unos locos queriendo introducir recetas inspiradas en la costa oeste de Estados Unidos en un mercado sobresaturado como el británico. Hoy, son ellos los que dirigen el circo.

Un espectáculo de dos pistas: la calidad de sus cervezas y una potente imagen de marca, obra del diseñador Richard Norgate.

Magic Rock

– Sabemos qué es Magic Rock, que debe su nombre a la empresa familiar dedicada a la importación de piedras semipreciosas y que las recetas llevan nombres de números del circo para evocar esa relación con la magia. Lo que queremos saber ahora son sus planes de futuro.

– Hemos evolucionado mucho desde que Stuart Ross (maestro cervecero de Magic Rock), mi hermano y yo pusimos en marcha esta aventura en un almacén de la empresa de mis padres. Desde que cambiamos a la nueva fábrica, en 2015, y tras aumentar mucho la producción, estamos centrados en la calidad del producto y mejorar los procesos de elaboración.

– ¿No vais a crecer mas?

– Por supuesto, queremos seguir creciendo. El próximo mes vamos a aumentar nuestra capacidad en 50.000 litros más al año. Llegaremos a los 2.000.000 de litros.


El crecimiento de Magic Rock ha sido exponencial. Para que te hagas una idea, los más fuertes entre los brewers vascos rondan los 300.000 litros de producción anual.

Rate Beer, el Tripadvisor birrero, la reconoció como la segunda nueva cervecera más interesante del mundo solo seis meses después de levantar la persiana y su mercado explotó.

Si otros aficionados a la craft beer habían puntuado tan bien a estos británicos, por algo sería.

Magic Rock


Una curiosidad: distribuyen su cerveza en barril o en lata. Nunca en botella. ¿Por qué será?

Algunos piensan que se debe a que las ilustraciones de Norgate lucen más en las latas, pero Burhause comentó entre risas en el tap take over del Bihotz Café de Bilbao que se debe a que “la embotelladora es lentísima y es laborioso ir poniendo las botellas una a una para que se llenen. La enlatadora lo hace todo apretando un botón”.

-¿Y toda esta locura ha surgido contra la ancestral tradición local de beber bitters?

-Introducir cervezas inspiradas en el movimiento craft de la West Coast americana en West Yorkshire fue duro. Salvo The Grove y otro par de pubs locales, todos pasaban de nosotros. Teníamos que ir a Manchester o a Leeds, ciudades más cosmopolitas, para poder vender algo.

-Ya no.

-No. Ahora que el movimiento craft ha logrado abrirse camino todo es más fácil. En Huddersfield hay unos cuantos locales dedicados a la venta de cerveza artesana y nuestro tap room se llena cada semana de vecinos que quieren probar nuevos estilos de cerveza.

Magic Rock

-Pero no les ofrecéis bitters.

-Lo hicimos. En 2014, lanzamos una bitter al estilo tradicional de Yorkshire. Se llamaba Retrospect. Usábamos maltas tradicionales y lúpulos británicos. Hasta fermentamos con levadura ‘West Yorkshire Ale’. Pero no hemos vuelto a cocinarla. Creo que confundía a la gente.

-Les habéis convencido para que beban ipas, claro.

-Jajaja. Más recientemente hemos hecho ‘Hat Trick’ en colaboracion con el club de futbol local, el Huddesfield Towm FC. Es también una bitter. Tiene maltas tradicionales pero con lúpulo Ekuanot que le da un carácter afrutado más moderno.

-Hoy parece que los tiros van por las ácidas. Hay bares que aseguran que las sours son las nuevas ipas.

-Mi impresión es que la gente se irá mostrando cada vez más interesada en estilos ácidos. Sobre todo los ‘hardcore geeks’, jajaja. Pero no llegará a remplazar a las ipa o pale ales en volumen porque nunca serán tan asequibles para el consumidor medio. Aún así, es cierto que estamos vendiendo cada vez mas la Salty Kiss, por ejemplo, y en nuestro tap se consume ya casi la misma cantidad de ácidas que de cervezas oscuras.



Burhouse, Norgate y el fotografo Sam Needham han pasado una semana en Euskadi: Tres días de mountain bike en Hondarribia con Doug de Basque MTB, algo de trabajo en Mala Gissona, Bidassoa y Basqueland Breweing Project, tap take over en el bar Desy de Donosti…

“Vienen bien unos días en los que no te tienes que beber las cervezas obligado por los controles de calidad”, suelta con una sonrisa. “Nos han tratado tan bien y el paisaje es tan bonito que ya estoy pensando en cómo volver pronto”.

-En tres semanas tienes lista la session ipa que has elaborado junto a BBP. ¿Mejor oportunidad?

-Tengo ganas de probarla. Pero yo hice poco. Estaba jugando a los dardos con Kevin todo el tiempo. La colaboración fue muy divertida. Enseguida conectamos con Ben y todo el equipo. Lo pasamos genial trabajando y la pasión y la calidad con la que lo hacen es increíble. Hemos aprendido de cerveza, pero sobre todo nos han enseñado a tratar a las visitas. Es otro nivel. La barcacoa que organizaron fue espectacular.

-Lo pasáis bien y además aprovecháis para daros a conocer en Euskadi. Plan perfecto. Pero en serio. ¿Las colaboraciones sirven para abrir mercados?

-Sirven como elemento de marketing y para darse a conocer, pero hay mucho más de relación personal y de compartir ideas e información. Nosotros nos hemos autoimpuesto que solo colaboramos con brewers a los que respetamos, son amigos o nos inspiran de alguna manera. Y por supuesto que al colaborar con Basqueland sus fans van a oir hablar de nosotros y viceversa, pero más que marketing es una forma de que los consumidores lleguen a conocer buenas cervezas que igual no habían probado.

Magic Rock


-¿Con tanto viaje no se estandariza el producto? Hoy se producen ipas en todo el globo.

-Estamos sufriendo una homogeneización del producto. Es así. Pero si lo miramos de más cerca, vemos que en cada estilo hay una cantidad ingente de creatividad y rotura de fronteras. Creo que es más importante esforzarse en conseguir sabores que el estilo al que pertenece. Dos ipas pueden no parecerse en nada entre ellas. Hay que ser el que las haga buenas.

-Y para diferenciarse, el branding es esencial

-Siempre nos hemos tomado muy en serio el branding. Antes de hacer cerveza yo era diseñador gráfico. Enrolé en todo esto a Rich Norgate desde el principio para que tuviéramos una identidad clara y diferenciada. Un buen diseño es raro de encontrar en pequeñas cerveceras que están empezando y yo no quería que eso nos pasara. Quería hacer buena cerveza y presentarla de la manera más adecuada para que los consumidores disfruten de ella. Siempre intentamos dar un poco mas de los necesario en cada cosa que hacemos. En este punto la creatividad de Rich es importantísima.

-Compramos por los ojos, está claro. ¿No es un arma de doble filo? Me decanto por esa cerveza que no conozco porque me gusta el nombre o la lata. Luego está mala. ¿Eso es un riesgo para todo el movimiento craft?

-Es una tema interesante. Cuando empezamos esta aventura, el branding nos ayudó mucho a crecer, a ser conocidos. Muchas de las pequeñas cerveceras tenían un branding muy malo aunque su producto era bueno. Ahora se le ha dado la vuelta a la tortilla. Y hay que saber juzgar una cerveza por su calidad y no solo por su aspecto exterior.

Magic Rock
Magic Rock

-Toda vuestra imagen de marca está relacionada con el circo.

-Cuando empezamos estaba obsesionado con las cervezas estadounidenses y sus marcas y pensé que era muy importante encontrar nombres fáciles de recordar. Esto era mas fácil si todo tenía que ver con un mismo universo. En nuestro caso fue el circo, porque enlaza directamente con nuestra marca: la magia. Cuando Rich se puso a juntar los diseños, vimos que todo cobraba sentido. Encajaba.

-Pero no es un dogma.

-Tenemos la ‘Cannonball Man’ y la ‘High Wire’, que son espectáculos del circo, pero también hacemos la ‘Rapture’ o ‘Common Grounds’ que no tienen nada que ver con el sideshow. Creo que si alguien toma una de nuestras cervezas y se acuerda del nombre es mas fácil que se lo cuente a sus amigos y estos también la prueben si les dicen que era buena. Paso muchas horas pensando el nombre de cada cerveza.
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